miércoles, 11 de febrero de 2015

Formas de morir terribles que seguramente no querrás experimentar

Puede haber muertes más fáciles y muertes más severas, en dependencia de cuanto sufra el individuo. Veamos hoy 5 terribles formas de morir que jamás querrás experimentar, desde un punto de vista humano.


5. Muerte por inanición
La muerte por inanición es una de las más difíciles. El cuerpo humano necesita alimentarse diariamente con los nutrientes que lo provean de energía y aunque puede resistir 60 días sin comer (tomando solo líquidos), la vida sin alimentación es terrible. Al no comer, en menos de una semana el cuerpo presentará señales de debilidad y comenzará a utilizar la grasa acumulada como energía. El hígado libera toxinas altamente dañinas para todos los sistemas. En menos de un mes, el sujeto tendrá un 18% menos de su peso inicial, y consumirá la masa muscular y los órganos interiores.

4. Congelarse hasta morir
Congelarse hasta la muerte o morir de hipotermia, es una de las formas más terribles de morir puesto que, además de ser un proceso lento, el sujeto siente dolores extremos en la medida en que las células se van enfriando. La temperatura va bajando gradualmente y los músculos avisan de la situación comenzando a temblar. Al no aparecer el calor, estos se engarrotan y se ponen rígidos, perdiéndose todo control y coordinación. Finalmente, las convulsiones se detienen y parece que el cuerpo ya está muerto. Por suerte, el cerebro también se afecta con severidad, así que se va perdiendo la orientación y la conciencia.

3. Caerse en un volcán
Caerse en un volcán suena terrorífico, sin dudas, pero alguien podría señalar que el evento ocurre en segundos, no habría tiempo para sentir. Traigo malas noticias: en realidad, si un cuerpo cae dentro de la lava volcánica su muerte no es tan instantánea como parecería a primera vista. La densidad relativa de la lava no permitiría que el individuo se hundiera rápidamente como una piedra. Por el contrario, permanece flotando en la superficie mientras se va quemando paulatinamente, lo cual es verdaderamente triste y doloroso.

2. Ser la cena de un animal
A todos nos gustan los animales, pero ser la cena de una de estas criaturas es una de las peores formas de morir. Algunos felinos –leones y tigres– sofocan a sus víctimas mordiéndolas por el cuello y, una vez muertas, las engullen. No ocurre así con los jaguares, que utilizan sus largos colmillos para morder los huesos temporales y, por tanto, el cerebro. Las hienas ponen de lado a sus víctimas y se suben encima de ellas, comenzando a comer mientras las presas aún están vivas. De igual forma, algunas boas pueden aplastar a sus víctimas y engullirlas aún conscientes. Una muerte verdaderamente espantosa.

1. Sacrificios humanos
Y por último, otra de las peores muertes que un hombre podría afrontar: los sacrificios humanos. Sobre esto se tienen los ejemplos de los pueblos precolombinos de América. Los arqueólogos han encontrado muestras de fracturas en los cráneos de las víctimas, lo cual señala que, o morían del golpe, o quedaban sin sentido y luego perecían a la intemperie. En cualquiera de los casos, debe tratarse de una muerte dolorosa.


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