domingo, 8 de febrero de 2015

Ingenioso recurso para introducir drogas en España

El ingenio es una condición necesaria a la hora de introducir y transportar drogas en España… O al menos intentarlo. 


Una peluca y unos bocadillos de chorizo han sido recientemente algunos de los “contenedores” de droga que, tras ser descubiertos por la Policía, han vuelto a poner de manifiesto que narcos o consumidores se esfuerzan por disimular lo que pueden.

Los métodos de ocultación “curiosos” son los más utilizados a la hora de introducir droga y según la Guardia Civil el 45 por ciento de las sustancias ilegales entra de esta forma en el aeropuerto de Madrid-Barajas, una de las puertas de acceso más habituales.

El 12 por ciento de droga oculta que se incautó en 2014 venía diluida, el 5 por ciento estaba dentro del organismo de quien la transportaba y el 23 por ciento en el clásico doble fondo, aunque si hay un método ganador es el de ocultación en lugares “curiosos”.

En agosto de 2014, agentes de la Policía española se incautaron de más de ocho kilos de cocaína en envíos localizados en el aeropuerto de Madrid y que tenían como destino Madrid, Barcelona y Alicante.

Los arrestados camuflaban la droga en juguetes, la impregnaban en prendas de vestir y la mezclaban en paquetes de café molido y jarras de cerveza con líquido refrigerante que resultó ser cocaína líquida.

La cocaína es la droga que más se introduce en España, seguida de las drogas de diseño, la heroína y el hachís, explicó la Guardia Civil.

Una de las incautaciones recientes más llamativas terminó con la detención de una mujer, procedente de Brasil, que portaba casi un kilo de cocaína oculto bajo una peluca y que viajaba con su hija de tres años.

La mujer fue detenida en el aeropuerto de Madrid y tenía distribuida la droga en nueve paquetes, cosidos y sujetos a la base del pelo artificial, para que a simple vista resultara imperceptible.

En diciembre de 2014 cayó en Barajas una banda que introducía cocaína de Colombia en botes de talco, aunque si hay un método de ocultación más extendido es el de camuflar la droga en alimentos.

En 2011, la Policía española y la Agencia Tributaria incautaban 213 kilos de cocaína en latas de alcachofas procedentes de Colombia.

Pero la cocaína no es la única sustancia que disimulan entre alimentos los narcos, que también aplican sus conocimientos a las drogas sintéticas.

En diciembre de 2014, la Policía española desmanteló una organización nigeriana especializada en introducir metanfetamina en Japón camuflada como bombones desde España.

La operación tuvo doce detenidos, participantes en una red que captaba a ciudadanos estadounidenses y europeos para que transportaran entre tres y cinco kilos de droga en cada viaje que realizaban desde España al país asiático.

Las drogas no solo llegan por vía aérea a España. A principios de este año, tres personas fueron detenidas en un control de la Policía Nacional en Zaragoza por llevar con tres bocadillos de chorizo con aliños de más: los panecillos contenían 150 gramos de cocaína que pretendían ser trasladados a Francia.

El pasado 14 de enero, la Guardia Civil española interceptó más de mil kilogramos de hachís oculto en decenas de latas de aceitunas que transportaba un camión, que había sido previamente robado en Valtierra (Navarra, norte) a punta de pistola. Otro lugar aparentemente insospechable fue el buque escuela de la Armada española, el Juan Sebastián Elcano, donde la Guardia Civil intervino en agosto pasado 127 kilos de cocaína en un registro efectuado en San Fernando (Cádiz) y detuvo a tres marineros, que habían sido captados por narcos colombianos.

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