martes, 3 de marzo de 2015

Detenido el dueño de La Tapa Andaluza por falta de higiene y tener a los trabajadores como esclavos

La Policía Nacional ha detenido al propietario de la conocida cadena de restaurantes de tapas, La Tapa Andaluza, Luis Rodríguez, por un delito contra los trabajadores. 



Uno de los locales que tiene en Palma, fue inmediatamente clausurado por un Inspector de la Conselleria de Salut, debido a las medidas sanitarias deficientes y la falta de una licencia de actividades.

Las indagaciones se iniciaron en el mes de octubre del pasado año, a raíz de la “operación Locanda”, en la que se investigaron hechos de carácter similar y, tras la cual, gracias a la colaboración ciudadana en diversos foros y redes sociales, se determinó que la conocida cadena de tapas podía estar restringiendo los derechos laborales de los trabajadores.

Por ello los agentes centraron sus investigaciones en el entorno del empresario y de sus trabajadores, realizándose tres inspecciones laborales en los diferentes centros de trabajo, llegando a la conclusión de que casi la totalidad de trabajadores, -unos 122 en los dos años que abarca la investigación-, habían sido víctimas, aceptando condiciones de trabajo que en la práctica les llevaban a la semiesclavitud.
Los trabajadores eran obligados a realizar jornadas laborales de 14 horas diarias durante seis o siete días a la semana, cuando sus contratos de trabajo, en el caso de tenerlo, indicaban que era por entre 10 y 20 horas a la semana. Los trabajadores que caían enfermos y no podían acudir a su puesto de trabajo no percibían ningún tipo de salario o compensación por baja laboral, bajo amenazas de despido. Además se incumplían las vacaciones anuales sistemáticamente, no disfrutaban del período vacacional establecido por convenio ni la compensación correspondiente por vacaciones no disfrutadas, bajo la amenaza de ser despedidos. Los trabajadores al finalizar su relación laboral con la empresa no percibían ningún tipo de finiquito correspondiente al tiempo trabajado.

Falta de higiene e infracciones sanitarias y administrativas
Paralelamente, la situación laboral influía incluso en la higiene del servicio ofrecido a los clientes. Según declaraciones de las víctimas, cuando había mucho trabajo tenían instrucciones de no fregar los platos y solo escurrirlos con agua, debían reciclar alimentos de unos clientes a otros y recoger alimentos que habían sido previamente depositados en la basura.

Los alimentos que se encontraban caducados eran aprovechados igualmente y tampoco se respetaba la cadena de frío en el descongelado de alimentos. En una de las inspecciones se hallaron productos cárnicos caducados en más de un mes.

El empresario, que cuenta con numerosos antecedentes policiales, incluído el tráfico de estupefacientes, realizaba un trato despectivo y amenazante hacia sus trabajadores, llamándoles por motes y mofándose de su condición sexual, enfermedades, problemas familiares, etc. El local disponía de un complejo sistema de videograbación, en todas las zonas del mismo, incluso en la zona destinada a cambiarse el personal.

Las víctimas, presionadas por sus diferentes situaciones económicas y personales (cargas familiares, hipoteca, etc), y por miedo a perder su única fuente de ingresos, se veían obligados a aceptar las condiciones laborales impuestas por el empresario.

Finalmente la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de esta Jefatura de Policía, en colaboración con la Inspección de Trabajo, ha dado por finalizada esta investigación con la detención y posterior puesta a disposición Judicial de este sujeto por varios delitos, entre ellos: un delito contra los derechos de los trabajadores, otro contra la salud publica y contra la seguridad social y finalmente otro contra la integridad moral. Además se cerró el primero de sus restaurantes por numerosas infracciones sanitarias y administrativas.

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