viernes, 27 de marzo de 2015

El dolor y las tragedias une a las personas

Es parte de la vida pasar por situaciones que nos causen gran sufrimiento, dicen que sin él no se conoce la felicidad. Reflexionando quizá esto tenga un lado bueno, ¿has intentado imaginar cómo el dolor une a las personas?


De acuerdo con un estudio publicado en el Psychological Science, pese al disgusto, el dolor puede llevar a consecuencias sociales positivas, porque actúa como una especie de “pegamento social”, al fomentar la solidaridad y la unión dentro de los grupos.

No todo tiene que ser malo Para llegar esta afirmación, los investigadores de la University of New South Wales y la University of Queensland, examinaron la relación entre el dolor y la vinculación social en una serie de experimentos.

En el primer ensayo, los investigadores asignaron al azar a los participantes en pequeños grupos para realizar, ya sea una tarea dolorosa o una similar pero indolora. Una de ellas era sumergir su mano en un balde de agua y buscar unas bolas de metal.

Para algunas personas la tarea anterior era dolorosa porque el agua les resultaba demasiado fría; otra consistió en realizar una sentadilla de pared vertical (que suele causar dolor) o mantener el equilibrio sobre una pierna, pudiendo alternarlas y usar ayuda de equilibrio.

Una vez concluidas las tareas, llenaron cuestionarios diseñados por los investigadores para medir cómo se sentían sobre su grupo: si se identificaban como parte de él, si había lealtad, etc. Los resultados indican que en cuanto a las emociones positivas o negativas no hubo diferencia.

Sin embargo muestra diferencias significativas al dar cuenta de que, en lo que se refiere a unión de grupo, los participantes que realizaron tareas dolorosas reportaron un mayor grado de unión en comparación de quienes llevaron a cabo las versiones libres de sufrimiento.

Nuestros hallazgos muestran que el dolor es un ingrediente particularmente poderoso en la producción de la unión y la cooperación entre los que comparten experiencias dolorosas", afirma Brock Bastian, de la University of New South Wales y líder del estudio.

Otros experimentos también dieron a conocer que las personas no sólo se sienten más cerca de los demás cuando experimentan dolor, sino que también si la situación lo requiere están dispuestos a arriesgar sus propios resultados en beneficios de su grupo.

Así que la próxima vez que sientas un sufrimiento muy grande, cuéntaselo a alguien cercano, seguramente de esa manera podrás comprobar cómo el dolor une a las personas, y más allá de ello, conseguirás contar con un apoyo genuino y salir adelante.


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