lunes, 2 de marzo de 2015

Una niña recibe regalos de los cuervos por ser su amiga

La niña no para de recibir pequeños regalos de los cuervos a partir de que comiesen de uno de los bocadillos de la pequeña.




Los cuervos no son precisamente aves que despierten la simpatía entre las personas. Puede que ese aura de desconfianza que se posa sobre estos pájaros se deba simplemente a las películas de Hollywood o los relatos literarios. De hecho, si atendemos a la historia de una niña estadounidense, puede que los cuervos sean muy fieles con sus amigos.

Gabbi Man es una niña de ocho años de Seattle que puede presumir de tener unos amigos de lo más particulares. Su relación con los cuervos de su vecindario nació en 2011, cuando a la pequeña se le cayó un trozo de su bocadillo y una de las aves se acercó para comérselo. Sus padres no podían imaginar que ese hecho, normal en cualquier parque o plaza de España en el que haya palomas, sería suficiente para comenzar una bonita amistad.

Al ver que se acercó el cuervo, a Gabbi se le ocurrió la idea de alimentarles siempre que les veía revolotear cerca de su casa. La niña les deja frutos secos e incluso pienso para perros y, como no, a las aves les parecen verdaderos manjares. Sin embargo, no se crean que llegan a mesa puesta y se van si agradecer a Gabbi su buen comportamiento.

Mientras que la pequeña les da de comer, los cuervos le traen todo tipo de regalos. Parece una extraña fijación, pero lo cierto es que las aves dejan en su jardín cualquier objeto que puedan trasladar en su pico y tengan algún pequeño brillo. Es así como Gabbi cuenta con una enorme colección de conchas, cristales o metales.



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